Me acabo de acordar de mi abuela con sus enormes gafas haciendo punto de cruz. Como podéis observar estas gafas están hechas para ser personalizadas por quien las compre, pero al modo más tradicional: cosiéndolas. Tan sencillo como pillar hilo y aguja y ¡hala! podéis bordar vuestro nombre o cualquier cosa que se os pase por la cabeza. Lo malo es la montura, que no es todo lo actractiva que uno espera en este tipo de casos. Pero bueno… con tal de reivindicar las viejas costumbre y de enseñar a frikis y geeks a coser...